lunes, 18 de febrero de 2008

¿El pasto de al lado es realmente más verde?

Parece ser una condición sine qua non del hombre contemporáneo el hecho de empeñarse en resaltar lo negativo tanto de su vida como del mundo que lo rodea, dejando relegadas a un triste segundo lugar – si es que no tercero o cuarto – los innumerables elementos valiosos que podemos encontrar en nuestra vida diaria.
Es cosa de detenerse un par de segundos. Enviar los problemas, la celeridad, el apuro agobiante de hacer lo que debemos en vez de lo que queremos. Situación que no nos lleva a otra cosa que ha contaminar nuestros pensamientos, gracias a lo cual lo único que logramos es atraer más asuntos desfavorables a nuestras vidas. Al lugar al que realmente corresponden – lejos de nosotros, enviarlos de la nada a la nada -. Para que nuestra vida comience a dirigirse hacia lo que efectivamente deseamos.
Dios, el Universo o la mente creadora, como quieras llamarlo, nos hizo a su imagen y semejanza. Por lo tanto, si esta es omnisciente, omnipotente, omnipresente, amorosa y abundante, entre otras cosas, pues nosotros – su creación – también lo somos.
Entonces, ¿Qué nos hace falta para lograr la felicidad, la abundancia, una buena salud y una vida plena y feliz? Simplemente cambiar nuestros pensamientos, agradecer al universo por lo que tenemos y pedir lo que necesitamos. Una tarea que parece ser difícil, sin embargo, una vez que se comienza a practicar se transforma en un hábito tan común como respirar.
Puede que en este momento el pasto de al lado realmente sea más verde, pero depende de ti cambiarlo. Riega cada día tus pensamientos con fertilizante de armonía, gratitud y paz. Vuelve una costumbre el darle gracias al Universo cada mañana por el nuevo día que te regala para ser feliz. Y poco a poco verás como este sentimiento va a ir inundando los rincones de tu alma. La vida es ahora, no existe un pasado que pueda perturbarla, sólo están el hoy y la certeza de un futuro mejor, para ti y para tus seres amados. Y así va a ser, el Universo se encarga de que tus deseos se hagan realidad. La abundancia es para todos, no hay límites para conseguir lo que quieres o necesitas más que en tu propia mente.
Verás cómo al cambiar tu manera de ver los acontecimientos, los acontecimientos cambian (Dr. Wayne W. Dyer). Y tu pasto será siempre el más verde, no lo digo yo, te lo dice el universo.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Quería tomarla de la mano y llevarla a recorrer otro mundo, decirle que no todo era tan malo, que el amor tiene más fuerza y poder que cualquier otra cosa en el universo, que junto a mí nadie nunca más le haría daño.
Quería que descubrieramos juntas el verdadero amor, ese que se encuentra en el niño que juega con su mascota en el jardín, en el arbol frondoso y en los ojos de los que amamos.
Soñé tantas veces con compartir nuestro camino de la mano, sin soltarnos, unidas por un sentimiento que pensé sería eterno. Las cosas iban bien, fuimos felices mucho tiempo - no puedo decir lo contrario -. Pero el amor me engañó, cegó mis ojos, y poco a poco fue oscureciendo mi mirada.
El paso del tiempo se volvió inescrupuloso, la química y la pasión fueron disminuyendo, hasta convertir nuestras noches, antes secretas, envueltas en oceanos de caricias, besos y tacto, en un espacio nebuloso cubierto de insertidumbre y de deseos inicuos de continuar con lo que una vez fue. La ruptura se volvió inminente, quiero pensar que el amor murió por si mismo, me aterra la idea de que nosotras fuimos la que lo matamos con nuestros constantes intentos de encontrarnos defectos, de buscar en la otra hasta el más mínimo detalle para desechar una relación que a puertas cerradas fue maravillosa, pero que al abrirlas se volvía una especie de fantasma contra el cual no podíamos luchar, un fantasma de temores, rechazo, soledad y desesperación, el mundo nos fué quedando grande, la sociedad arrasaba nuestros ideales y el secreto, antes alegremente compartido comenzó poco a poco a trizar nuestros sueños hasta romperlos.
Desde que se fue de mi lado la vida no fue la misma, mi existencia se volvió insoportable y aunque aún la miro desde lejos y sé que a ella no le fué mejor, espero ese día en el que nuestros corazones se reunan nuevamente, con la fuerza necesaria para no agachar la cabeza ante un mundo que aún no comprende las energías del amor.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Pablo Neruda

ODA AL SECRETO AMOR
Tú sabes que adivinan el misterio: me ven, nos ven, y nada se ha dicho, ni tus ojos, ni tu voz, ni tu pelo, ni tu amor han hablado, y lo saben de pronto, sin saberlo lo saben: me despido y camino hacia otro lado y saben que me esperas.
Alegre vivo y canto y sueño, seguro de mí mismo, y conocen, de algún modo, que tú eres mi alegría.
Ven a través del pantalón oscuro las llaves de tu puerta, las llaves del papel, de la luna en los jazmines, el canto en la cascada.
Tú, sin abrir la boca, desbocada, tú, cerrando los ojos, cristalina, tú, custodiando entre las hojas negras una paloma roja, el vuelo de un escondido corazón, y entonces una sílaba, una gota del cielo, un sonido suave de sombra y polen en la oreja, y todos lo saben, amor mío, circula entre los hombres, en las librerías, junto a las mujeres, cerca del mercado rueda el anillo de nuestro secreto amor secreto.
Déjalo que se vaya rodando por las calles, que asuste a los retratos, a los muros, que vaya y vuelva y salga con las nuevas legumbres del mercado, tiene tierra, raíces,y arriba una amapola, tu boca: una amapola.
Todo nuestro secreto, nuestra clave, palabra oculta, sombra, murmullo, eso que alguien dijo cuando no estábamos presentes, es sólo una amapola, una amapola. Amor,amor,amor,oh flor secreta, llama invisible, clara quemadura!

martes, 4 de septiembre de 2007

Soñadores

Mientras intento llenar las páginas que continúan en blanco de la novela que ya hace varios meses estoy escribiendo, se me pasan millones de ideas por la cabeza. Es increíble como mi mente es una máquina de generar pensamientos, algunas locuras que me daría vergüenza contar, y otras cosas que me encantaría poder contarles, explicar de alguna u otra manera mi esencia. La sustancia inherente en mí que me convierte en el extraño ser humano que soy. Una mujer que definitivamente se pasa la mayor parte del tiempo viviendo en su cabeza, solitaria por naturaleza, de muy pocos amigos pero debo decir que los que tengo son los mejores, no los cambiaría por nada ni nadie.
Bueno, pero estaba hablando de las ideas locas que se cruzan en la cabeza para llegar a los sueños, a los deseos ocultos o no, que tenemos, ¿Por qué todos tenemos sueños cierto? Yo, quizás porque soy una experta en la construcción y paisajismo de mansiones en la luna, no puedo imaginarme que alguien viva sin soñar, sin tener aunque sea un deseo de algo, de llegar a alguna parte, de ser algo en especial, o simplemente de tener una vida mejor, más tranquila, con menos problemas, o lo que sea.
Creo sinceramente, que si alguien llega al punto en que ya no tiene nada que anhelar definitivamente no es feliz, es como haber perdido las esperanzas, que todo haya sido tan complicado y tan lleno de dolores y sufrimientos, que simplemente perdió las ganas de vivir y pasivamente espera su muerte, espera a que el fin del sufrimiento llegue de una vez por todas, que con su velo negro la muerte le termine de restregar en la cara que su vida fue una mierda y por fin dejarlo todo atrás.
Por mi parte, la vida no ha sido especialmente amena y relajada, he tenido altos y bajos, sin embargo espero que nunca el sufrimiento arrebate mis sueños, me muero de tan sólo pensar en la idea de dejar de sentir la necesidad de escribir, de plasmar en una página en blanco todas las locuras que se me pasan por la mente y que a la vez me dan vida, llenan mi alma de una pasión que desborda mi entendimiento, dejándome desnuda e indefensa frente a un teclado que pretende revelar mi alma y a unos dedos que conectados directamente con mi mente, entregan mis secretos a quienes los quieran conocer.
Ahora, como yo a través de todos los escritos que he publicado me he mostrado bastante y muy honestamente, me gustaría conocer un poco de quienes me leen, ¿Cuáles son sus sueños e ilusiones? ¿Son mis vecinos en la parcela en la luna?...

miércoles, 22 de agosto de 2007

Al final


Me ahogo arrasada por las turbulentas aguas de las emociones que recorren avasalladoras todo mi cuerpo, con una celeridad característica solamente del más devastador de los huracanes, mi alma se derrumba ante tus pies, frente a cualquier designio de tu presencia. Quedando sólo un trozo de mi cuerpo para continuar con los abateras de la vida diaria.
Me abandono a la suerte de lo que el día a día me traiga. Ya nada importa, si con la furia de tu presencia ausente te llevaste lo poco que logre reconstruir en este tiempo. Así tal como apareces, en un pequeño destello que juega con iluminar nuevamente el universo perdido entre las lágrimas derramadas desde que no estas. Se desvanece al minuto siguiente la perversa idea que intenta decirle a mi interior que volverás.
Acá estoy, nuevamente sola, con el alma repartida entre las millones de partes en que mi corazón quedó desparramado ¿dónde? No lo sé, pero continúo buscando eso que te llevaste, para volver a amar, quizás con más fuerzas, o tal vez simplemente de otra forma, pero no a ti. Para amar con ansias de verla y sabiendo que me espera con el corazón repleto de mí, de ella y de las dos.
Todo mi ser era tuyo, me lo devolviste en partes y, como quien intenta armar un rompecabezas con piezas perdidas, me aferro a los trozos de un ser que dicen soy yo, pero al cual no reconozco, intento acoplarme a un mundo que no es el que imaginaba, porque no te tengo a mi lado, porque no soy quién pensé llegaría a ser.
Y ya no queda nada, ya no hay tiempo ni espacio. Y el vacío me inunda y la despedida es inminente ¿para qué continuar? Te digo adiós a través de las letras times del computador, letras que van llenando poco a poco los espacios de una página que se quedó en blanco y que ahora – al final - decido completar con las palabras sin sentido que te dirán adiós para siempre.
Pero no te preocupes, sólo es de este cuerpo cansado que me despido, despojándome violentamente de las ataduras que a la materialidad me enlazaban, mi alma en cambio recupera lo que nunca debió perder – su libertad. No es más que eso. Liberé mi ser del claustro infructuoso al cual estaba atado. Con la despedida final.

martes, 14 de agosto de 2007

Los dolores del alma

No hay forma de decir adiós, no existe un modo de borrar los recuerdos para evitar la agonía interminable de la despedida. No hay forma de prepararse para olvidar a un ser querido, a una persona que amamos, por más que pretendamos alejarnos del dolor, poner una barrera en nuestro corazón para continuar nuestro camino lo mejor posible, el dolor de la pérdida nos persigue, hasta hacerse costumbre, conseguir que nos resignemos a vivir con la pena eterna de no poder volver a besarlos en la mejilla, a regalarles una caricia furtiva entre el ajetreo inicuo de nuestra vida diaria.
Cuando la muerte llega, se nos para al frente con una sonrisa burlesca, obligándonos a hacer una minuciosa revisión de nuestra vida, a darnos cuenta de la cantidad interminable de errores que hemos cometidos y una nueva tristeza envuelve nuestros corazones. Ahora debemos intentar de alguna forma cambiar, remediar nuestros errores y seguir adelante con los restos de vida que nos van quedando. Recogemos nuestra alma en trozos y continuamos nuestro camino.
Tiempo después, la desesperación, la angustia y la tristeza parecen haberse ido, hasta que cualquier cosa nos recuerda que extrañamos a alguien, que nuestro corazón se rompió en pedacitos en un instante. Que perdimos ese minuto de nuestras vidas y que no lo vamos a recuperar. Nuevamente continuamos nuestro camino adormecidos para no sentir. Una y otra vez tratamos de aferrarnos a lo que nos queda, para sobrevivir entre los dolores del alma.

jueves, 2 de agosto de 2007

Sin nombre


Caminaban juntas de la mano por la orilla de la playa, aferradas la una de la otra, haciéndose compañía silente, esa que tanto tiempo habían deseado y que en el momento menos esperado para ambas, se les apareció como un balde de agua fría, en un día de verano; sorpresivo, impactante pero agradable al fin.
Cuando estaban juntas parecían tener el poder de detener el tiempo, de congelar el reloj en el minuto exacto en donde nace el amor y mueren toda clase de temores e inquietudes.

Estaban eternamente agradecidas al destino por haberlas unido, por haber convertido un montón de palabras efímeras en el camino más hermoso que nunca imaginaron recorrer.

Sin embargo había algo que las atormentaba más que cualquier otra cosa en el mundo…¿Cuánto tiempo se demoraría ese destino amable en extraerles de raíz toda esa felicidad y gritarles en la cara que no volvería a ocurrir?
No les quedaba más que intentar dejar de pensar y dedicarse a sentir, pero el temor las consumía, nunca nadie les había enseñado a amar como lo hacían, a amarlo todo y amarse tal cual eran, sus defectos y virtudes, su vida como les toco, sin pensar en elecciones, en cuerpos, ni sexo, simplemente concentradas en dos almas que caminaban juntas, unidas como nunca antes, atentas a cada señal sigilosa que les diera el más mínimo indicio de que la magia podía acabar.
A veces las perdía de vista, huían cautelosas de mi mirada, era tanto su temor que se les olvidaba disfrutar el presente porque vivían mirando constantemente el futuro, buscando excusas para temerle, intentando odiarse para tener una razón propia para apagar la llama perpetua de un amor que no iba a acabar, porque este era mi regalo, - el del destino -, para dos corazones afables que aprendieron a través del dolor lo valioso del amor.


Antonia Cohen